territorios de África. Las doce fratrias tuvieron su punto de residencia en las doce ciudades de Cécrope. La constitución era la asamblea del pueblo, consejo del pueblo y “basileus”. El suelo estaba ya repartido y era propiedad privada.
Además de granos, se producía vinos y aceite. A causa de la compraventa de la tierra y de la creciente división del trabajo entre la agricultura y los oficios manuales, el comercio y la navegación, muy pronto tuvieron que mezclarse los miembros de las gens, fratrias y tribus. En el distrito de la fratria y de la tribu (no tomaban parte en las decisiones administrativas) se establecieron habitantes que no formaban parte de estas corporaciones y, eran extraños en su propio lugar de residencia cada fratria y cada tribu administraban ellas mismas sin consultar al consejo del pueblo.
Esto desequilibró el funcionamiento de la constitución gentilicia y se adoptó la constitución atribuida a Teseo. El cambio principal fue la institución de una administración central en Atenas; los asuntos que se resolvían por su cuenta las tribus fue transferida al consejo general residente en Atenas.
La simple federación de tribus vecinas fue remplazada por la fusión en un solo pueblo. De ahí nació un sistema de derecho popular ateniense general, que estaba por encima de las costumbres legales de las tribus y de las gens. El ciudadano de Atenas recibió una nueva protección jurídica incluso en el territorio que no pertenecía a su propia tribu.
La segunda institución atribuida a Teseo fue la división de todo el pueblo en tres clases -los eupátridas o nobles, los geomoros o agricultores y los demiurgos o artesanos-, esta división quedó sin efecto por cuanto no establecía otras diferencias de derechos entre las clases. La división del trabajo entre campesinos y artesanos había llegado a ser ya lo bastante fuerte para disputar el primer puesto en importancia social a la antigua división en gens y en tribus. El primer intento de formación del Estado consiste en destruir los lazos gentilicios, dividiendo los miembros de cada gens en privilegiados y no privilegiados, y a estos últimos, en dos clases, según su oficio, oponiéndolas, en virtud de esta misma división, una a la otra.
Los principales medios para estrangular la libertad común fueron el dinero y la usura. La nobleza solía residir en Atenas y en los alrededores, donde el comercio marítimo, así como la piratería practicada en ocasiones, la enriquecían y concentraban en sus manos el dinero.
El poder del dinero en manos de la nobleza, creó un nuevo derecho para garantía del acreedor contra el deudor y para consagrar la explotación del pequeño agricultor por el poseedor del dinero.
Las propiedades estaban con postes hipotecarios empeñados por dinero, el campesino podía considerarse feliz cuando lo dejaban establecerse allí y vivir con un sexto del producto de su trabajo, mientras tenía que pagar a su nuevo amo los cinco sextos como precio del arrendamiento.
Cuando se contraía la deuda sin asegurarla el deudor tenía que vender a sus hijos como esclavos: el primer fruto del derecho paterno y de la monogamia. El amo podía vender como esclavo a su mismo deudor.
Los iroqueses distaban mucho de domeñar aún la naturaleza, pero dentro de los límites que ésta les fijaba, eran los dueños de su propia producción. Sabían que -unas veces en abundancia, y otras no-obtendrían medios de subsistencia; la producción se movía dentro de los más estrechos límites, era la inmensa ventaja de la producción bárbara, ventaja que se perdió con la llegada de la civilización.
Entre los griegos la aparición de la propiedad privada sobre los rebaños y los objetos de lujo, condujo al cambio entre los individuos, a la transformación de los productos en mercancías. Y éste fue el germen de la revolución subsiguiente. En cuanto los productores dejaron de consumir directamente ellos mismos sus productos, dejaron de ser dueños de los mismos.
Surgió la posibilidad de que el producto llegara a emplearse contra el productor para explotarlo y oprimirlo. Ninguna sociedad puede ser dueña de su propia producción de un modo duradero ni controlar los efectos sociales de su proceso de producción si no pone fin al cambio entre individuos.
Con la producción de mercancías apareció el cultivo individual de la tierra y, la propiedad individual del suelo. Como los hombres inventaron el dinero, no sospechaban que habían creado un poder social nuevo, el poder universal único ante el que iba a inclinarse la sociedad entera. Y este nuevo poder, hizo sentir a los atenienses su dominio con toda la brutalidad de su juventud.
La mezcla de los gentiles y de los fraters en todo el territorio ático, particularmente en la misma ciudad de Atenas, aumentaba de generación en generación. Con los progresos de la industria y el comercio habíase desarrollado más y más la división del trabajo entre las diferentes ramas de la producción: agricultura y oficios manuales, y entre estos últimos una multitud de subdivisiones, tales como el comercio, la navegación, etc. La población se dividía según sus ocupaciones, en grupos bastante determinados.
Había aumentado el número de esclavos, el comercio había atraído a Atenas a multitud de extranjeros que se habían instalado allí en busca de fácil lucro, no gozaban de ningún derecho ni protección legal. Los nuevos grupos constituidos por la división del trabajo habían creado nuevos órganos para la defensa de sus intereses, y se instituyeron oficios públicos de todas clases.
El joven Estado tuvo necesidad de una fuerza propia, una fuerza naval, usada en pequeñas guerras y para proteger los barcos mercantes.
Como el régimen gentilicio no podía prestarle ningún auxilio al pueblo explotado, lo único que a éste le quedaba era el Estado naciente, que le prestó la ayuda esperada mediante la constitución de Solón.
En la gran Revolución francesa, la propiedad feudal fue sacrificada para salvar la propiedad burguesa; en la de Solón, la propiedad de los acreedores fue la que tuvo que sufrir en provecho de la de los deudores.
Las deudas fueron declaradas nulas y se quitaron los postes hipotecarios de los campos
Se trataba a la sazón de impedir que los atenienses libres pudieran ser esclavizados nuevamente, prohibiendo los contratos de préstamo en los cuales el deudor se hacía prenda del acreedor. La tribu seguía siendo la base del sistema, el único punto de la constitución antigua adoptado por el Estado recién nacido.
Las cuatro clases formaron la base de una nueva organización militar. Las dos primeras suministraban la caballería, la tercera debía servir en la infantería de línea, y la cuarta como tropa ligera. Aquí se introducía un elemento nuevo en la constitución: la propiedad privada. Los derechos y los deberes de los ciudadanos del Estado se determinaron con arreglo a la importancia de sus posesiones territoriales.
La gente adquirió más luces. En vez de explotar a sus propios conciudadanos, se explotó sobre todo a los esclavos y a los clientes no atenienses, proseguía la lucha entre los partidos; la nobleza trataba de reconquistar sus viejos privilegios.
Toda el Ática quedó dividida en cien municipios (demos). Los ciudadanos (demotas) habitantes en cada demos elegían su jefe (demarca) y su tesorero, así como también treinta jueces con jurisdicción para resolver los asuntos de poca importancia. Tenían un templo propio y un dios protector. El poder supremo en el demos pertenecía a la asamblea de los demotas, éste es el prototipo de las comunidades urbanas de América, que se gobiernan por sí mismas.
Debido a esta nueva constitución los órganos de la gens quedaron al margen de la gestión de los asuntos públicos.
Uno de los caracteres esenciales del Estado consiste en una fuerza pública
aparte de la masa del pueblo. Atenas no tenía entonces más que un ejército popular y una flota equipada directamente por el pueblo, que la protegían contra los enemigos del exterior y mantenían en la obediencia a los esclavos, que en aquella época formaban ya la mayor parte de la población.
Los atenienses instituyeron una policía.
El rápido vuelo que tomaron la riqueza, el comercio y la industria nos prueba cuán adecuado era a la nueva condición social de los atenienses el Estado. El antagonismo de clases ya no era el existente entre los nobles y el pueblo sencillo, sino el antagonismo entre esclavos y hombres libres, entre clientes y ciudadanos.
El acrecentamiento del comercio y de la industria trajo la acumulación y la concentración de las riquezas en unas cuantas manos y, con ello, el empobrecimiento de la masa. No fue la democracia la que condujo a Atenas a la ruina, sino la esclavitud, que impedía el trabajo del ciudadano libre.
La formación del Estado entre los atenienses es un modelo típico de la formación del Estado en general, pues se realiza sin que intervengan violencias exteriores o interiores; hace brotar directamente de la gens un Estado de una forma muy perfeccionada, la república democrática y, porque conocemos suficientemente sus particularidades esenciales.
Como el régimen gentilicio no podía prestarle ningún auxilio al pueblo explotado, lo único que a éste le quedaba era el Estado naciente, que le prestó la ayuda esperada mediante la constitución de Solón.
En la gran Revolución francesa, la propiedad feudal fue sacrificada para salvar la propiedad burguesa; en la de Solón, la propiedad de los acreedores fue la que tuvo que sufrir en provecho de la de los deudores.
Las deudas fueron declaradas nulas y se quitaron los postes hipotecarios de los campos
Se trataba a la sazón de impedir que los atenienses libres pudieran ser esclavizados nuevamente, prohibiendo los contratos de préstamo en los cuales el deudor se hacía prenda del acreedor. La tribu seguía siendo la base del sistema, el único punto de la constitución antigua adoptado por el Estado recién nacido.
Las cuatro clases formaron la base de una nueva organización militar. Las dos primeras suministraban la caballería, la tercera debía servir en la infantería de línea, y la cuarta como tropa ligera. Aquí se introducía un elemento nuevo en la constitución: la propiedad privada. Los derechos y los deberes de los ciudadanos del Estado se determinaron con arreglo a la importancia de sus posesiones territoriales.
La gente adquirió más luces. En vez de explotar a sus propios conciudadanos, se explotó sobre todo a los esclavos y a los clientes no atenienses, proseguía la lucha entre los partidos; la nobleza trataba de reconquistar sus viejos privilegios.
Toda el Ática quedó dividida en cien municipios (demos). Los ciudadanos (demotas) habitantes en cada demos elegían su jefe (demarca) y su tesorero, así como también treinta jueces con jurisdicción para resolver los asuntos de poca importancia. Tenían un templo propio y un dios protector. El poder supremo en el demos pertenecía a la asamblea de los demotas, éste es el prototipo de las comunidades urbanas de América, que se gobiernan por sí mismas.
Debido a esta nueva constitución los órganos de la gens quedaron al margen de la gestión de los asuntos públicos.
Uno de los caracteres esenciales del Estado consiste en una fuerza pública
aparte de la masa del pueblo. Atenas no tenía entonces más que un ejército popular y una flota equipada directamente por el pueblo, que la protegían contra los enemigos del exterior y mantenían en la obediencia a los esclavos, que en aquella época formaban ya la mayor parte de la población.
Los atenienses instituyeron una policía.
El rápido vuelo que tomaron la riqueza, el comercio y la industria nos prueba cuán adecuado era a la nueva condición social de los atenienses el Estado. El antagonismo de clases ya no era el existente entre los nobles y el pueblo sencillo, sino el antagonismo entre esclavos y hombres libres, entre clientes y ciudadanos.
El acrecentamiento del comercio y de la industria trajo la acumulación y la concentración de las riquezas en unas cuantas manos y, con ello, el empobrecimiento de la masa. No fue la democracia la que condujo a Atenas a la ruina, sino la esclavitud, que impedía el trabajo del ciudadano libre.
La formación del Estado entre los atenienses es un modelo típico de la formación del Estado en general, pues se realiza sin que intervengan violencias exteriores o interiores; hace brotar directamente de la gens un Estado de una forma muy perfeccionada, la república democrática y, porque conocemos suficientemente sus particularidades esenciales.
Me encanto
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